¡Oh, el mundo gira!
DISCURS.O.S. por Melguencio Melchavas
Número 59
09-07-99
Pasatiempos
El tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos... decía
el trovador, pero a veces la realidad es más dura que la canción: acaba
de morir Ocón de Oro, el creador de la sopa de letras. El rey del pasatiempo
en España y en el mundo ha dejado un legado de miles de personas que han
matado su ocio gracias a sus ingenios. Y tantas otras que seguirán necesitando
de los juegos que inventó, en esta sociedad occidental que avanza hacia
el ocio total. O eso deberíamos anhelar todos. Pero sucede que en plena
discusión sobre jubilaciones anticipadas nos encontramos con los sindicatos
errando de nuevo. Se niegan a que las empresas prescindan de los empleados
antes de los sesenta y cinco años. Deberían hilar un poco más fino y pedir
que las jubilaciones anticipadas respetasen el salario y la voluntad del
prejubilado. Los sueldos están bastante asegurados, así que la discusión
se ha de centrar en las voluntades: muy pocos empleados por cuenta ajena
se negarán, si tienen dos dedos de frente, a abandonar la empresa que ha
estado chupándoles la sangre los mejores años de su vida. Levantarse a
la hora que a uno le dé la gana, leer, pasear, pintar, escribir, subir,
bajar, atesorar llaveros o latas de refresco, entrar, salir, navegar, conversar,
sestear, construir catedrales con palillos, jugar al mus, escalar montañas,
ir al cine, comprarse unos calcetines, e incluso solucionar parsimoniosos
una sopa de letras gigante; esas cosas y otras miles siempre serán mejores
que aguantar a un jefe dando órdenes, o tener que realizar una actividad
por obligación. Aunque si hay alguien que quiere seguir ejerciendo de esclavo,
señores dirigentes sindicales, estamos de acuerdo en que deberemos respetar
su idiosincrasia y defender su jubilación cuando le corresponda por ley.
Pero los demás reclamamos pensiones equiparables a los salarios, evidentemente,
y jubilación, cuanto antes, mejor. Para que cada uno elija, como el maestro
Ocón, su propio pasatiempo en la vida.
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